Accidente en el mar.
Se hundió barco con destino a Londres.
Ayer un barco conocido como Humber, con destino a Londres, fue destrozado debido a una gran tormenta en el mar.
Según las autoridades y los testigos de la embarcación, el barco fue destrozado debido al fuerte viento que comenzó a soplar repentinamente y alas olas enormes.
Afortunadamente, nadie salio herido a pesar de la terrible tempestad. En el momento del accidente una embarcación que pasaba por allí logró rescatar a los tripulantes. "Gracias a los hombres del bote logramos salvarnos", dijo un testigo, "estos remaban con todas sus fuerzas arriesgando sus vidas para salvar las nuestras. Logramos asirnos a un cable y de ese modo pudimos meternos en el bote.
A pesar del terrible accidente, todos los tripulantes del Humber salvaron su vida aunque lamentaron muchísimo la pérdida del barco, que ahora yace en el fondo del océano.
miércoles, 14 de noviembre de 2012
jueves, 8 de noviembre de 2012
La guerra sin fin
Habia una vez un rincón
de Fantasía al que nadie se atrevía a ir debido al las sangrientas guerras
que habitaban en ese lugar, llamado la
ciudad de los ancestros. Un día, un gnomo llamado Enguibuck, creyendo que podía
solucionar el problema de las guerras eternas, en su camino encontró un hombre lobo,
a quien como castigo le habían roto los colmillos, y en ese tiempo un hombre
lobo sin colmillos era un hombre lobo muerto. Al verlo Enguibuck se espanto por
la crueldad de estos seres maleficos que habían ocasionado tanto mal.
Enguibuck al ver el
sufrimiento del hombre lobo, decidio ayudarlo y le forjo unos colmillos de acero.
A partir de allí, ambos se hicieron leales amigos.
Mucho tiempo después
las guerras aun no habían cesado y los dos guerreros tuvieron que enfrentarse a
una de las batallas que definiría el futuro de la ciudad de los ancestros.
En el camino
encontraron una ciudad incendiada llena de sombras, los dos compañeros habían
visto cosas desagradables, pero estas sobrepasaban todo. Entre esa multitud de
sombras de seres humanos tuvieron la suerte de encontrar un soldado que yacía con vida, el saldado les contó lo
ocurrido, y describió a los crueles guerreros, eternos hombres sin rostro ni
piedad, que no dejaban esclavos ni sobrevivientes.
Después el hombre
termino de convertirse en una sombra, y
los dos compañeros siguieron su camino.
Cuando llegaron a la batalla comenzaron a
luchar contra esos desalmados guerreros. El hombre lobo con sus afilados
colmillos de acero peleaba tratando de impedir el avance enemigo y el gnomo
atacaba desde su altura con una ballesta, dejando a sus contrincantes incapacitados para continuar en la lucha. Toda
esta guerra no tenia sentido, los enemigos llegaban sin cesar, como una jauría
de feroces lobos. Una flecha enemiga
certera dio en el blanco menos esperado, y termino en un segundo con la vida
de Enguibuck. El lobo desgarrado por la
muerte de su amigo, se enfureció terriblemente, lo que fue el fin de sus
enemigos. Por fin habían logrado ganar esta batalla pero no la guerra. El lobo
miro a su alrededor y no podía creer lo que sus ojos veían, un escenario
devastador.
Luego se reunió con unos aldeanos cercanos
que sentados alrededor del fuego narraron el origen de las bestias. Cuenta la
leyenda que hace mucho tiempo en un orfanato había niños de toda clase: elfos,
duendes, niños lobos, etc. Poco a poco, fueron siendo adoptados, pero hubo uno que nadie quiso
ayudar por su mirada aterradora. Fue así que el niño, debido al rechazo, se
consumió en odio. Entonces comenzó a practicar artes oscuras y así fue creando
a sus aliados y con ellos un ejército de seres con sed de venganza.
El lobo comprendió
que la única forma de darle fin a las guerras era terminar con ese niño, que
ya no era un niño sino un adulto.
Emprendió su viaje hacia donde vivía este
ser invadido por el odio. Atravesó ríos, montañas, bosques y desiertos hasta
que al fin dio con el. Tenía los ojos tan rojos como el infierno. Parecía que
el monstruo lo estaba esperando, no como algo malo sino como quien espera la
cura para el fin de su sufrimiento. La
lucha fue extraña, parecía que la
energía había abandonado su cuerpo. Y en el segundo final una mirada sirvió
para rogar que terminara con su sufrimiento.
La estocada final acabo con una sonrisa pacifica que ilumino su rostro
liberándolo así de su odio sin fin.
Al fin las guerras
habían acabado, gracias a un gnomo dispuesto a llevar la paz a un rincón de
fantasía.
jueves, 30 de agosto de 2012
EN UN TIEMPO LEJANO
En un tiempo lejano, cuando los viajes espaciales eran
posibles y los humanos conocimos por primera vez formas de vida en otros
planetas, yo apenas tenía 18 años.
Dos años después, el ejército me pidió ayuda y entonces fue
cuando empezó la verdadera historia. Recuerdo exactamente lo que me dijeron …
—Profesor Rest, debe acompañarnos
– exclamó un soldado con un tono preocupado
—¿Qué a pasado?
—Los argonianos nos han declarado
lo guerra y lo necesitamos para una expedición.
—¿Adonde? Exclamé exaltado.
—A un asteroide, habrá tiempo de
explicarlo después. ¿Nos acompaña?
—Por supuesto, Pongámosnos en
marcha.
Después de un rato llegamos a la
base militar, el comandante Remo me estaba esperando.
—Bienvenido, profesor, lo estábamos esperando.
—Buen día, capitán, dejemos las formalidades para
después. Cuénteme que ha pasado.
—Bueno, como seguramente le dijeron, los argonianos nos declararon la
guerra, pero el problema es que ellos
tienen mejor armamento. Por suerte,
aunque no lo crea nosotros tenemos una ventaja. Creemos que si colocamos
explosivos en un asteroide que se encuentra cerca de Argonia, tenemos alguna
posibilidad de que cuando explote la bomba, los pedazos de asteroide
impactarían sobre toda Argonia, y les
haría pensar dos veces antes de atacar la tierra a esas lagartijas.
—Es posible— contesté.
—Entonces, pongámonos en marcha.
—Está bien.
Cuando ya estábamos listos,
partimos hacia ese asteroide. De vez en cuando encontrábamos algún que otro
argoniano y con suerte los matábamos. Pero tuvimos un problema mayor: los vidrios
se habían manchado por fuera y no podíamos ver nada. Prácticamente estábamos
manejando a ciegas.
Así nos embarcamos en la inmensa
nave y fuimos hacia el asteroide, pero luego de un largo rato de viaje tuvimos
un percance: unas naves argonianas nos comenzaron a atacar.
Rápidamente, el comandante ordenó
que activaran los escudos y abrieran
fuego.
La batalla entre naves duró un
largo tiempo; para mi, interminable.
Lamentablemente, gracias a los
ataques enemigos, perdimos un motor, pero afortunadamente lo derribamos, Todos
suspiramos con alivio. Pero no por mucho tiempo por que una lluvia de
meteoritos cayó sobre la nave lo que causó problemas en el sistema eléctrico.
Yo por mi parte estaba muy asustado, nunca había experimentado un momento como
este.
Por suerte, la nave estaba
preparada y por fin pudimos estar tranquilos, aunque solo duró media hora por
que descubrimos que el motor había dejado de funcionar: tenía una fuga de gas y
no teníamos ningún material resistente como para detener la fuga.
Pero de la nada, un soldado
planteó una idea y propuso: Por que no usamos esto, y saco un tenedor de la
mesa. Yo le pregunté como lo usaría y el contestó que lo pod´riamos fundir y
tapar la fuga. Era un tanto peligroso pero no había otra opción, y mi cerebro
estaba por explotar buscado soluciones a tantos problemas.
Por fin, muy ansiosos, llegamos
al enorme asteroide. Yo estaba emocionado por que era la primera vez que
caminaba sobre uno. Muy nervioso, localicé el lugar exacto para colocar la
bomba, y empezar la cuenta regresiva. Nos alejamos rápidamente, pero algo falló:
la bomba explotó antes de tiempo y la onda de calor nos alcanzó.
Igualmente emprendimos el camino
a casa sin complicaciones y por fin pude recuperar mi vida.
jueves, 21 de junio de 2012
Había una vez una
mujer que caminaba por el bosque y se encontró con un árbol gigante, al ver el inmenso árbol decidió talarlo, y
como tenía mucho dinero contrató unos hombres para que cortaran el árbol.
Luego de un rato, un hada fue hacia la mujer y le dijo que no cortaran el árbol porque en el vivían hadas y duendes. Pero ya era demasiado tarde... la mujer había contratado a los hombres.
Al cabo
de unos minutos, dos grandes hombres con hachas aparecieron de entre lo demás árboles y
empezaron a cortar el inmenso tronco hasta que uno de ellos dijo “fuera abajo”. El árbol estaba cayendo y la mujer, que estaba pensando que iba a hacer
con todo el dinero que iba a juntar, distraída no miró y por eso el árbol la aplastó.
Luego de un rato, un hada fue hacia la mujer y le dijo que no cortaran el árbol porque en el vivían hadas y duendes. Pero ya era demasiado tarde... la mujer había contratado a los hombres.
Un día estaba caminando y de repente me encontré con un negocio muy peculiar. Jamás lo había visto: era pequeño pero tenía muchas cosas rara como serpientes en frascos, huevos de animales, etc.
El hedor era intenso, nunca había sentido tantas combinaciones de distintos aromas en mi nariz.
Pero entre tantas cosas, algo me llamó la atención. Era un extraño lagarto no muy grande pero tenía un color fuertísimo, a pesar de la oscuridad del lugar. El hombre que atendía el negocio me dijo el precio del lagarto.
Yo de inmediato busqué por todos mis bolsillos, entre las carpetas, en la mochila hasta poder juntar entre monedas y billetes la suma exacta.
Lo colocaron en una caja de cartón y empecé a caminar muy ansioso hacia mi casa escuchando los ruidos que hacían sus manos en le cartón.
El primer día que estuvo en casa el lagarto era tímido, ¿Quién no se asustaría de un hombre mucho mas grande de él mirándolo todo el tiempo? Es que no podía dejar de mirarlo, tenía unos colores impresionantes: era verde claro pero también violeta y amarillo sin contar sus infinitas manchas de colores por la espalda, tenía un cuerno entre los ojos de color negro, parecía como salido de un cuento…
Al segundo día, el lagarto no tenía miedo sino curiosidad por mí. Me miraba todo el tiempo con esos ojos como de mármol verde agrietado.
Poco a poco nos hicimos inseparables y la amistad creció y creció.
Transcurrieron dos semanas y empecé a notar que mi lagarto comía mucho más de lo normal y comenzó a ponerse un tanto agresivo. Quise ir a preguntarle al hombre de la tienda que podía pasarle al animal, pero esa tarde: el hombre había desaparecido.
Al día siguiente, mi lagarto estaba más raro aún: se quedaba quieto en un lugar y sólo me miraba. Hasta que en un momento cerro un ojo y se convirtió en una lluvia de flores blancas que despedía olor exquisito y en medio de la lluvia y esos olores, había un huevo.
El huevo era negro, era hermoso y de repente el huevo se empezó a agrietar……
FIN
El hedor era intenso, nunca había sentido tantas combinaciones de distintos aromas en mi nariz.
Pero entre tantas cosas, algo me llamó la atención. Era un extraño lagarto no muy grande pero tenía un color fuertísimo, a pesar de la oscuridad del lugar. El hombre que atendía el negocio me dijo el precio del lagarto.
Yo de inmediato busqué por todos mis bolsillos, entre las carpetas, en la mochila hasta poder juntar entre monedas y billetes la suma exacta.
Lo colocaron en una caja de cartón y empecé a caminar muy ansioso hacia mi casa escuchando los ruidos que hacían sus manos en le cartón.
El primer día que estuvo en casa el lagarto era tímido, ¿Quién no se asustaría de un hombre mucho mas grande de él mirándolo todo el tiempo? Es que no podía dejar de mirarlo, tenía unos colores impresionantes: era verde claro pero también violeta y amarillo sin contar sus infinitas manchas de colores por la espalda, tenía un cuerno entre los ojos de color negro, parecía como salido de un cuento…
Al segundo día, el lagarto no tenía miedo sino curiosidad por mí. Me miraba todo el tiempo con esos ojos como de mármol verde agrietado.
Poco a poco nos hicimos inseparables y la amistad creció y creció.
Transcurrieron dos semanas y empecé a notar que mi lagarto comía mucho más de lo normal y comenzó a ponerse un tanto agresivo. Quise ir a preguntarle al hombre de la tienda que podía pasarle al animal, pero esa tarde: el hombre había desaparecido.
Al día siguiente, mi lagarto estaba más raro aún: se quedaba quieto en un lugar y sólo me miraba. Hasta que en un momento cerro un ojo y se convirtió en una lluvia de flores blancas que despedía olor exquisito y en medio de la lluvia y esos olores, había un huevo.
El huevo era negro, era hermoso y de repente el huevo se empezó a agrietar……
FIN
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