jueves, 30 de agosto de 2012

EN UN TIEMPO LEJANO 
En un tiempo lejano, cuando los viajes espaciales eran posibles y los humanos conocimos por primera vez formas de vida en otros planetas, yo apenas tenía 18 años.
Dos años después, el ejército me pidió ayuda y entonces fue cuando empezó la verdadera historia. Recuerdo exactamente lo que me dijeron …
—Profesor Rest, debe acompañarnos – exclamó un soldado con un tono preocupado
       —¿Qué a pasado?
—Los argonianos nos han declarado lo guerra y lo necesitamos para una expedición.
—¿Adonde? Exclamé exaltado.
—A un asteroide, habrá tiempo de explicarlo después. ¿Nos acompaña?
—Por supuesto, Pongámosnos en marcha.
Después de un rato llegamos a la base militar, el comandante Remo me estaba esperando.
—Bienvenido,  profesor, lo estábamos esperando.
—Buen día,  capitán, dejemos las formalidades para después. Cuénteme que ha pasado.
—Bueno,  como seguramente  le dijeron, los argonianos nos declararon la guerra,  pero el problema es que ellos tienen mejor armamento. Por suerte,  aunque no lo crea nosotros tenemos una ventaja. Creemos que si colocamos explosivos en un asteroide que se encuentra cerca de Argonia, tenemos alguna posibilidad de que cuando explote la bomba, los pedazos de asteroide impactarían sobre toda Argonia,  y les haría pensar dos veces antes de atacar la tierra a esas lagartijas.
—Es posible— contesté.
—Entonces, pongámonos en marcha.
—Está bien.
Cuando ya estábamos listos, partimos hacia ese asteroide. De vez en cuando encontrábamos algún que otro argoniano y con suerte los matábamos. Pero tuvimos un problema mayor: los vidrios se habían manchado por fuera y no podíamos ver nada. Prácticamente estábamos manejando a ciegas.
Así nos embarcamos en la inmensa nave y fuimos hacia el asteroide, pero luego de un largo rato de viaje tuvimos un percance: unas naves argonianas nos comenzaron a atacar.
Rápidamente, el comandante ordenó  que activaran los escudos y abrieran fuego.
La batalla entre naves duró un largo tiempo; para mi, interminable.
Lamentablemente, gracias a los ataques enemigos, perdimos un motor, pero afortunadamente lo derribamos, Todos suspiramos con alivio. Pero no por mucho tiempo por que una lluvia de meteoritos cayó sobre la nave lo que causó problemas en el sistema eléctrico. Yo por mi parte estaba muy asustado, nunca había experimentado un momento como este.
Por suerte, la nave estaba preparada y por fin pudimos estar tranquilos, aunque solo duró media hora por que descubrimos que el motor había dejado de funcionar: tenía una fuga de gas y no teníamos ningún material resistente como para detener la fuga.
Pero de la nada, un soldado planteó una idea y propuso: Por que no usamos esto, y saco un tenedor de la mesa. Yo le pregunté como lo usaría y el contestó que lo pod´riamos fundir y tapar la fuga. Era un tanto peligroso pero no había otra opción, y mi cerebro estaba por explotar buscado soluciones a tantos problemas.
Por fin, muy ansiosos, llegamos al enorme asteroide. Yo estaba emocionado por que era la primera vez que caminaba sobre uno. Muy nervioso, localicé el lugar exacto para colocar la bomba, y empezar la cuenta regresiva. Nos alejamos rápidamente, pero algo falló: la bomba explotó antes de tiempo y la onda de calor nos alcanzó.
Igualmente emprendimos el camino a casa sin complicaciones y por fin pude recuperar mi vida.

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