EN UN TIEMPO LEJANO
En un tiempo lejano, cuando los viajes espaciales eran
posibles y los humanos conocimos por primera vez formas de vida en otros
planetas, yo apenas tenía 18 años.
Dos años después, el ejército me pidió ayuda y entonces fue
cuando empezó la verdadera historia. Recuerdo exactamente lo que me dijeron …
—Profesor Rest, debe acompañarnos
– exclamó un soldado con un tono preocupado
—¿Qué a pasado?
—Los argonianos nos han declarado
lo guerra y lo necesitamos para una expedición.
—¿Adonde? Exclamé exaltado.
—A un asteroide, habrá tiempo de
explicarlo después. ¿Nos acompaña?
—Por supuesto, Pongámosnos en
marcha.
Después de un rato llegamos a la
base militar, el comandante Remo me estaba esperando.
—Bienvenido, profesor, lo estábamos esperando.
—Buen día, capitán, dejemos las formalidades para
después. Cuénteme que ha pasado.
—Bueno, como seguramente le dijeron, los argonianos nos declararon la
guerra, pero el problema es que ellos
tienen mejor armamento. Por suerte,
aunque no lo crea nosotros tenemos una ventaja. Creemos que si colocamos
explosivos en un asteroide que se encuentra cerca de Argonia, tenemos alguna
posibilidad de que cuando explote la bomba, los pedazos de asteroide
impactarían sobre toda Argonia, y les
haría pensar dos veces antes de atacar la tierra a esas lagartijas.
—Es posible— contesté.
—Entonces, pongámonos en marcha.
—Está bien.
Cuando ya estábamos listos,
partimos hacia ese asteroide. De vez en cuando encontrábamos algún que otro
argoniano y con suerte los matábamos. Pero tuvimos un problema mayor: los vidrios
se habían manchado por fuera y no podíamos ver nada. Prácticamente estábamos
manejando a ciegas.
Así nos embarcamos en la inmensa
nave y fuimos hacia el asteroide, pero luego de un largo rato de viaje tuvimos
un percance: unas naves argonianas nos comenzaron a atacar.
Rápidamente, el comandante ordenó
que activaran los escudos y abrieran
fuego.
La batalla entre naves duró un
largo tiempo; para mi, interminable.
Lamentablemente, gracias a los
ataques enemigos, perdimos un motor, pero afortunadamente lo derribamos, Todos
suspiramos con alivio. Pero no por mucho tiempo por que una lluvia de
meteoritos cayó sobre la nave lo que causó problemas en el sistema eléctrico.
Yo por mi parte estaba muy asustado, nunca había experimentado un momento como
este.
Por suerte, la nave estaba
preparada y por fin pudimos estar tranquilos, aunque solo duró media hora por
que descubrimos que el motor había dejado de funcionar: tenía una fuga de gas y
no teníamos ningún material resistente como para detener la fuga.
Pero de la nada, un soldado
planteó una idea y propuso: Por que no usamos esto, y saco un tenedor de la
mesa. Yo le pregunté como lo usaría y el contestó que lo pod´riamos fundir y
tapar la fuga. Era un tanto peligroso pero no había otra opción, y mi cerebro
estaba por explotar buscado soluciones a tantos problemas.
Por fin, muy ansiosos, llegamos
al enorme asteroide. Yo estaba emocionado por que era la primera vez que
caminaba sobre uno. Muy nervioso, localicé el lugar exacto para colocar la
bomba, y empezar la cuenta regresiva. Nos alejamos rápidamente, pero algo falló:
la bomba explotó antes de tiempo y la onda de calor nos alcanzó.
Igualmente emprendimos el camino
a casa sin complicaciones y por fin pude recuperar mi vida.